8.2.12

Regalo compartido



En agosto del año pasado Silvina me pasó este video porque supuso (y no se equivocó) que me iba a gustar. No sólo me gustó, admiro a Michael Wolff y escucharlo hablar tan lindo, diciendo cosas con las que coincido plenamente, fue más que un placer.
En ese momento lo compartí en Facebook para que lo pudieran escuchar los que sabían inglés, puse algo parecido a que me hubiera gustado tenerlo en español y Victoria se ofreció a traducirlo en el momento. Al día siguiente me estaba mandando el archivo para que lo viera, hiciera correcciones si me parecía y lo publicara. La verdad es que mi cabeza en esos días andaba en otras cosas y lo deje pasar.
Hace poco se lo comente a Laura y me pidió que le pase todo, el video y la traducción. Coincidimos en que nunca va a sonar tan lindo como en su idioma original pero creo que quedó bien como para compartirlo y que lo disfruten como yo.



Me he topado mucho conmigo: llevo viéndome 70 años. Cada día, me miré en el espejo y me pregunté por qué me veo de la forma en la que me veo. Estoy completamente familiarizado conmigo pero no sé, en realidad, cómo me veo. Tampoco sé, con certeza, cómo me ven los otros. Y así y todo, debo envolverme de modo tal que eso revele quién soy. Hay cierto empaque que los seres humanos utilizamos para revelarnos genuinamente. O para pretender ser algo distinto a los que somos.

La escuela fue una introducción al color para mí. Creo que, probablemente, yo estuviera más afinado o fuera más visualmente curioso que la mayor parte de la gente que me rodeaba. Pero siempre fui muy consciente de eso. Hoy, los diseñadores son empujados a encasillarse. Alguno dirá: “Soy diseñador gráfico”. Otro dirá: “Soy diseñador de producto”. Algún otro dirá: “Soy arquitecto”. Y es mucho menos probable que alguien tenga una formación holística. Yo fui afortunado y la tuve. Soy un apreciador altamente afinado. En parte, porque si hablo con la gente acerca de cómo se ven las cosas, es mejor que entienda cómo mirar esas cosas. Es mejor que tenga los músculos para ver, que me permiten ver más de lo que la mayor parte de mis colegas pueden ver.

Tengo tres músculos sin los que no podría hacer mi trabajo. El primero es la curiosidad. Podrías llamarla inquisitividad, cuestionamiento. Pero es un músculo. Es el músculo que me permite preguntarme: ¿Por qué esto es así? ¿Por qué está escrito de esta manera? ¿Por qué es tan grande? ¿Por qué es tan pequeño? Por qué, por qué es así. Para ser sincero, valoro saber muy poco sobre casi todas las cosas, porque, entonces, con suerte, me vuelvo como un chico, fresco. Para mí, esto nunca se detiene. Nunca.
El segundo músculo es el que llamo apreciación, que no es tanto preguntarse sino más bien darse cuenta. Darse cuenta lo llenas de alegría que pueden estar las cosas, lo llenas de color que pueden ser. Lo que ya existe es una inspiración: lo que ves caminando por la calle, cómo la gente elige expresarse, por qué alguien pintó algo de ese color.

“Tenemos aquí el precioso sonido de un diesel. ¿Es Nissan tu motor? No hay sonido como ese”.

En Wolff Olins, donde vivo, tenemos que ayudar a nuestros clientes a encontrar su propia expresión: no imponer nuestra visión sobre lo que es un buen diseño. Una marca es, en realidad, una manera de recordar cómo es algo para el futuro, algo que valorás, algo hacia lo que sentís una atracción. El trabajo de la identidad de una marca, de cómo envolvés todo eso: el propósito, la visión, lo que hace, lo que ofrece, cómo hacés eso para que la gente pueda tomarla y recibirla. Y valorarla. Y atesorarla. Y elegirla. Ese es todo el proceso de crear una marca. Es lo que es. Existe un famoso ejemplo: hay dos supermercados. Vas a uno, se les acabó un producto y pensás: “Qué porquería este lugar”. Vas a otro que realmente te gusta, se les acabó un producto y pensás: “Debí haber venido más temprano”.
Mi primer trabajo fue diseñar una revista que leían granjeros. Ya existía, pero no había ningún sentimiento en ella. Entonces, elegí una tipografía realmente ancha llamada Cooper Black, que se ve casi como una vaca echada. Es como húmeda, lleva el color hermosamente. Desde ese momento en adelante, pensé: “Sí, he entendido algo aquí: entendí que hay emoción”. La emoción es, probablemente, el componente más importante del diseño gráfico: tenés que conmover a las personas, no simplemente persuadirlas o hacerles pensar que las conmoviste.

Para mí, el músculo de la curiosidad y el de la apreciación son los que dan la posibilidad del músculo de la imaginación. Lo que realmente disfruto es saber que ciertas cosas tienen ciertas texturas y ciertos gustos. Lo que realmente disfruto es unirlas de un modo en el que jamás lo he hecho antes, porque uno nunca calienta la misma leche dos veces. Estaré usando color, texturas, una secuencia de cosas. Todo el mundo sabe que el todo es más fabuloso que alguna de sus partes: es una cena. Lo que poca gente nota es que sólo a través de las partes nos llega el todo.
Ver es un ejercicio muscular. También la curiosidad. Es como estar abierto, en realidad. Si caminás por ahí con la cabeza llena de preocupaciones, no estás abierto a darte cuenta de nada en tu vida visual. Estoy obsesivamente interesando en todo y eso se expresa más a través de mis ojos que de mis orejas, para mí.



Web: Wolff Olins

.................................


Créditos:

Silvina lo regaló
Georgina lo disfrutó
Victoria lo tradujo
Laura lo corrigió y lo puso bonito

Me llevé la mejor parte jajaja

12 comentarios:

  1. Que interesante muchas gracias Georgina, realmente hay mucho de lo que comparto y aprecio este regalo que nos haces. Un beso. Ana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, yo lo sigo escuchando y me maravilla! Besos!!

      Eliminar
  2. No lo conocía ni de nombre
    gracias poir acercarme a alguien nuevo
    ahora me voy a chusmear el video

    ResponderEliminar
  3. ReViendo lo que me pasaba cuando algo me “emociona”, me llega al alma, me di cuenta que es como un circulo que se cierra cuando se van despertando en mí los cinco sentidos. Como cuando se forma una “tormenta perfecta”, dicen que se tienen que dar tres fenómenos meteorológicos para que pase, sólo si se dan esas tres cosas, entonces sí se puede hablar de una tormenta perfecta.
    Bueno, lo que siento podría explicarse de esa manera. Escucho una melodía, una letra, y puedo ver los colores, sentir el perfume que tienen esas imágenes que me provoca y diría que hasta puedo sentir como seria tocar lo que veo. No importa con qué “sentido” comience: al escuchar, al ver, al tocar, al oler…; si después se desencadena lo otro, cuando reúno todos los sentidos, ahí, recién ahí, siento esa “emoción perfecta”, ese placer de adentro que es inexplicable y hermoso.
    No crees que coincide con lo de tu colega famoso?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja es verdad, se parece a eso que siento y explique en aquel momento!!

      Eliminar
  4. Qué linda entrada! Gracias por compartir este video. No me canso de escuchar y de VER a este señor. Ahora quiero un mug Pantone... uno de cada color!!
    Besotes! Y gracias a las traductoras por el trabajo impecable :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que el video es genial Sil, me pasaría horas escuchando a este Señor!!! jajaja Gracias por el regalo, fue un alivio en esos días!!!

      Eliminar
  5. Wow! Me quedé sin palabras...el video es genial pero esas palabras son maravillosas, lo que nos mueve, lo que nos motiva cada día...eso es lo que no tenemos que perder de vista.
    Beso!
    Dani

    ResponderEliminar
  6. Si digo que quedó buenísimo, quedo para el or** jajajaja Don Michael se ganó otra fan (?) :)

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué lindo post Georgi! Y qué lindas cosas dice este señor :)

    ResponderEliminar
  8. Me encantó, gracias a la traductora sin ella no lo hubiera podido apreciar en su totalidad. Cariños.

    ResponderEliminar